Siguiente paso: Social Commerce
¿Es el Marketing social un invento de las redes sociales? Para nada. Somos sociales desde mucho antes de que existiese Internet. Es algo que está en nuestro ADN y que va a perdurar en el tiempo, así que vamos a aprovecharlo en nuestra estrategia e-commerce. Cuando queremos comprar cualquier producto preguntamos a nuestros amigos, ya sea online u offline, y esa opinión tiene un peso importante en nuestra decisión de compra. Lo mismo hacemos cuando ya hemos comprado, mostramos el producto y esperamos los comentarios de nuestros amigos y, ya sean buenos o malos, tendrán una difusión exponencial.
Teniendo claro lo que se expone en el primer párrafo, y sumándole a esto que ya no existe una diferencia real entre la vida online y la offline, la pregunta que nos vamos a hacer es ¿por qué no utilizamos el comportamiento social de la gente en nuestras tiendas online? Y no se trata solo de incluir un botón de compartir en Facebook o Twitter, sino de tener una estrategia clara sobre cómo integrar nuestro canal propio de venta con otros canales de venta social externos (proyectos de compras grupales como Groupon o una tienda en Facebook) y cómo hacer para que un cliente se convierta en embajador de nuestra marca y comparta y recomiende sus compras entre sus amigos. Esta estrategia debe ayudarnos a maximizar el valor de nuestra marca, aumentar el tráfico hacia nuestra tienda y optimizar nuestras ventas.
Los 5 puntos más importantes que debemos tener en cuenta son:
1. El poder de la recomendación social. Está demostrado que la recomendación de un amigo funciona mejor que cualquier anuncio online que podamos publicar y genera mucha más confianza en quien la recibe, así que aprovechemos este poder para potenciar esta recomendación. Si ya existe la disposición natural a recomendar incentivemos al comprador al final del proceso de compra para que realice esa acción, ¿cómo? Puede ser con un descuento para su próxima compra, con un regalo directo o con la posibilidad de que él obtenga un descuento y sus amigos otro.
2. Conocimiento del retorno de la inversión. Si tenemos una estrategia clara y definida podemos medir mucho mejor el retorno de la inversión de las acciones que realicemos. Saber cuántas veces se ha compartido una compra en Facebook o Twitter, qué alcance ha tenido, quiénes son los compradores más influyentes o qué productos han tenido mayor repercusión. Asimismo, también conoceremos las ventas generadas, el aumento de tráfico que hemos obtenido y la cantidad de personas que nos siguen o son fans de la marca en redes sociales. Todos estos resultados son medibles y se pueden cuantificar.
3. Implementación de test A/B y Multivariable. El software existente actualmente para social shoppingnos permite testear las, por ejemplo, acciones dirigidas a clientes para que compartan sus compras, teniendo una visión completa de cuáles funcionan mejor y permitiéndonos optimizar nuestra estrategia.
4. Analítica social. La medición de nuestras acciones nos ayuda a obtener detalles de cada producto compartido o cada click y venta realizada. Con estos datos podemos entender mucho mejor cómo nuestros clientes nos encuentran, buscan en nuestra tienda, compran y comparten y de qué forma podemos incrementar nuestras conversiones, tráfico o fans.
5. Generar social engagement. Al tener una aproximación más humana con nuestros clientes tenemos la posibilidad de entender mejor sus necesidades e interactuar de una forma más fluida. Podemos premiar a quien más nos ayudan compartiendo sus compras y opiniones, reconociendo su colaboración con un programa de puntos o situando sus comentarios en un lugar relevante de nuestra tienda o redes sociales, convirtiéndolos en embajadores de nuestra marca.
Desde aquí os invito a que reflexionéis cómo vuestros proyectos pueden ser mucho más sociales y cómo podéis interactuar de una forma más activa con vuestros clientes y usuarios.
Fuente: Gente eCommerce

